9 de octubre de 2011

Quienes nunca han oído


En muchos países, no se puede predicar el evangelio, porque sus religiones y sus gobiernos represivos impiden que los cristianos hablen a los demás de Jesús. Pero Dios es más poderoso que la represión. Por eso, cuando los mensajeros humanos no pueden llevar las buenas nuevas, el Señor se revela a quienes tienen un corazón abierto. Dios quiere que todos le conozcan, para que sean salvos (1 Ti. 2:4). Pero, por ser Él santo y justo, no puede ignorar la condición pecaminosa del hombre, que lo hace culpable e inexcusable (Ro. 1:18­-20).

Es decir, no aceptará en el cielo a quienes no hayan reconocido su necesidad de un Salvador (Ro. 3:22, 23). No obstante, el Señor es también bueno y misericordioso, y ha dado a conocer Su presencia a todas las personas, para que puedan decidir reconocer Su soberanía. Dios se revela a toda la humanidad de dos maneras: por la conciencia y la creación. Primero, ha plantado en la conciencia humana sus normas morales fundamentales (Ro. 1:19). Es decir, todo comienza con el conocimiento fundamental de que ciertas acciones son buenas, y otras son malas. Por ejemplo, ninguna cultura tolera el robo, el asesinato o la violación.

Segundo, el Creador muestra Sus atributos, Su poder y Su naturaleza divina por medio de la creación (Ro. 1:20). La variedad, el orden, la complejidad y la belleza de este mundo apuntan hacia un Diseñador inteligente. No podemos señalar con precisión todos los métodos que usa el Señor para revelarse, pero sí podemos estar seguros de que nada le impedirá manifestarse a las personas que ven en su conciencia y en la creación la conclusión lógica: la existencia de un Dios compasivo y soberano.

Dios te bendiga IGLESIA :)