9 de octubre de 2011

"DILE NO A HALLOWEEN"


Todos los años en Halloween, los padres enfrentan el dilema de dejar o no a sus hijos participar en la llamada «diversión inocente» del mundo, y sus propias inquietudes respecto al significado espiritual de esta celebración. Aunque todos debemos oír lo que Dios revela a cada uno acerca de estas cuestiones, nos parece que la siguiente historia del Halloween puede ser útil para usted y su familia. El Halloween, que tiene sus raíces en costumbres populares irlandesas, escocesas y británicas, se celebraba como un festival otoñal de los druidas. Los druidas eran una orden de sacerdotes adoradores de la naturaleza.

Esta festividad se celebraba originalmente en honor a Samhain, señor de los muertos, el 31 de octubre (el final del verano). Los druidas creían que en esta fecha, Samhain llamaba a todas las almas malvadas que habían sido condenadas en el último año a morar en cuerpos de animales. Se creía que Samhain los había liberado en forma de espíritus, fantasmas, hadas, brujas y duendes. De acuerdo con la tradición druida, estas almas de los muertos rondaban en la noche de Halloween y regresaban para aparecerse en las casas donde habían vivido.

Para quienes ocupaban la casa en ese momento, la única manera de librarse de esas apariciones era dejándoles alimentos y dándoles albergue durante la noche. En caso contrario, el espíritu les echaba una maldición. De ahí la frase «diablura o regalo»: a los que no dejaban un regalo les hacían una diablura. La lámpara de calabaza con cara también era parte de este sistema de creencias. La calabaza tallada representaba el alma de un condenado llamado Jack. Según la creencia, como a Jack no se le permitía entrar ni al cielo ni al infierno, tenía que vagar con su linterna en la oscuridad hasta el día de juicio final.

Quienes le temían vaciaban nabos (y luego calabazas en los Estados Unidos), tallaban en ellos una cara maligna y encendían dentro una vela con el fin de ahuyentar a ese y a otros espíritus malos. Los druidas tenían otras creencias extrañas que se han convertido en tradición. Por ejemplo, le tenían miedo a los gatos negros porque creían que cuando una persona cometía una maldad, se convertía en gato negro. Así que consideraban a los gatos como algo malo. Para ahuyentarlos, los druidas decoraban sus casas con brujas, fantasmas y cosas por el estilo.

También las decoraban con cañas de maíz, calabazas y otros bienes como ofrenda y alabanza a sus dioses falsos. Además de ser el día de Halloween, el 31 de octubre era la víspera de año nuevo para los celtas y anglosajones. En su celebración, encendían enormes hogueras en las cimas de las colinas para ahuyentar a los espíritus malos, y con frecuencia ofrendaban a los malignos sus cosechas y animales como sacrificio, y a veces hasta les ofrendaban sus propias vidas. Hay quienes creen que el único signi f icado de Halloween era la celebración de la víspera de todos los santos.

Sin embargo, la Iglesia Católica celebró primero el día de todos los santos en mayo. Alrededor del año 43 a.C. Los romanos conquistaron a los celtas y cambiaron la celebración del día de todos los santos para el primero de noviembre. La celebración se mantuvo igual con algunas pequeñas adiciones. El festival romano de la cosecha se celebraba en honor a Pomona, la diosa de los frutos y los árboles (de ahí el juego de atrapar con la boca manzanas colgadas).

Y puesto que los romanos también querían congraciarse con los nuevos y poderosos descendientes de los druidas en Alemania y Escandinavia, unieron el día de todos los santos y el de Halloween, conservando el mismo enfoque de culto a los muertos. La combinación de estas costumbres ha resultado en la celebración tradicional que llaman Halloween.

"Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto." Efesios 5:11-12


Dios te bendiga IGLESIA :)

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